¿Qué haces cuando el estrés no te deja dormir bien?

¿Qué haces cuando el estrés no te deja dormir bien?


Atraviesas una etapa agitada o un acontecimiento vital que es fuente de tensiones y malestar. El estrés arrecia y, justo en estos días en los que necesitas descansar mejor para recuperar calma y energías, es cuando peor duermes.

Lo anterior se convierte en un círculo vicioso:

El estrés no te deja conciliar el sueño o éste es de muy poca calidad.
A consecuencia de ello, llegas al día siguiente con los nervios de punta, agotando los pocos ánimos y las fuerzas que te quedan.
Esa noche estás más estresado que la anterior y de nuevo tienes problemas para dormir.
(Se repite el punto 2 y así, sucesivamente.)
dormir mal

¿Cómo romper ese círculo vicioso?
Controlando el estrés. Qué fácil se dice esto, ya… Pero, si quieres recuperar el equilibrio, la serenidad y las energías, tendrás que poner un poquito de tu parte.

Para empezar, presta atención a lo más básico:

1. Come bien (variado) y a tus horas. Si acaso un día comes menos, no pasa nada. Eso sí, no te saltes comidas o las sustituyas por porquerías. Si acaso, prueba a añadir algunos alimentos apropiados para estos días, por ser de más fácil digestión, como éstos: Alimentos relajantes y anti-estrés.

2. Muévete durante el día. Practica algo de ejercicio físico, aunque sea un paseíto por el barrio.

3. Reserva un ratito para ti. Si tienes algún hobby, practícalo, envuélvete en esa actividad para descansar de las tensiones. Si no es el caso (o además de lo anterior), que no falten unos minutos dedicados a una actividad que hagas por gusto: Leer, bailar, ver tu programa de televisión favorito… o lo que fuera.


Esas actividades parecen triviales, pero no lo son. Sirven para recuperar la energía que se te está yendo en afrontar otros problemas. Hacen de contrapeso.

Sólo con lo anterior, ya estás evitando que los niveles de estrés se vayan por las nubes. Añadamos algo más para aplacarlos, si te parece:

4. Busca apoyos. Contar con alguien que te eche una mano o que, por lo menos, te escuche es muy eficaz para minimizar el estrés. También lo es dar y recibir muestras de afecto. Un “simple” abrazo obra milagros.

Además, estamos juntos para compartir lo bueno y lo malo. Del mismo modo que tú estás ahí para apoyar a las personas que quieres, déjate apoyar y querer por quienes te aprecian.

5. Ata en corto tus pensamientos. No permitas que el estrés te haga caer en el pesimismo catastrófico. Vives una etapa difícil y eso no quiere decir que el resto de tu vida vaya a ser igual.

Céntrate en lo que puedes hacer hoy. Ocúpate de lo de hoy.

Y, si aún no ves la solución al problema que sea, confía en que pronto encontrarás el hilo de donde tirar para desenredarlo. Vas a tomar el control de la situación, como has hecho otras veces.

Llega la hora de dormir
¿Te apetece más leer en Internet, a ver si encuentras otra cosilla que te anime? No, no, por favor. Salte de aquí y respeta tu horario de sueño.

Si no tienes ganas, ya verás que llegan mucho antes que si te quedas frente a la pantalla del ordenador. (Las luces brillantes te desvelan.)

Haz de dormir bien una prioridad. Adopta hábitos que te ayuden a conciliar el sueño. Y, poco a poco, irás durmiendo mejor.

¿Y sabes qué es lo estupendo de la historia? Que, durmiendo mejor, también te será más fácil controlar el estrés, entrando así en un nuevo círculo… Esta vez, un círculo virtuoso:

Duermes mejor que ayer.
Te levantas más repuesto, de mejor ánimo. Te cunde más lo que tienes en frente y no te vienen tan largas las contrariedades.
Duermes más tranquilo todavía. El descanso es más reparador.
Buenos días, de nuevo. ¡Sigues remontando…!
Conclusiones
Para controlar el estrés, necesitas dormir bien (y viceversa).
Durante el día, pon en marcha ideas para desestresarte, sin olvidarte de las más básicas (que hemos comentado en el post).
Diseña una rutina nocturna que induzca al descanso y respeta tus horas de sueño.
Si el estrés ha acabado hasta con el placer de dormir y descansar, no te sientas una víctima. Tú puedes hacer algo para darle la vuelta. Y, si no te sale con todo esto, consulta con un profesional de la salud.

Relaja tu mente antes de dormir

Relaja tu mente antes de dormir



Sabes perfectamente que necesitas relajarte y quieres hacerlo. Ya retomarás mañana todo el lío. Pero parece ser que tu mente inquieta va a ponértelo difícil.


¿Quieres que deje de patalear con lo que hay pendiente y lo que no funciona, para descansar un rato?

Ahí va este remedio casero para tu mente bulliciosa. Dale una oportunidad.

1. Relaja el cuerpo.

Cuando te metas en la cama, respira profunda y lentamente. Presta toda tu atención a esas sensaciones. El cuerpo se destensa mientras respiras tranquilamente… Una vez. Otra vez…


Al chisporroteo de ideas y preocupaciones en tu cabeza no le estás haciendo caso. Estás pendiente de esa calma que, poco a poco, se extiende por tu cuerpo.

Conseguido este paso, vamos al siguiente.

2. Haz balance del día.

Piensa en lo que has hecho hoy y quédate con esa actividad (una o varias) de la que te sientas más orgulloso o contento.

No tiene que ser una proeza. Ejemplos: Resalta cómo madrugaste (con el trabajo que te costó); lo bien que te vestiste; el chiste que le contaste a Pepe y le hizo reírse como un poseso, etc.

El día es muy largo. Es imposible que todo lo hayas hecho mal. Rescata esas cositas donde estuviste sembrado.

3. Agradece.

Ya que has prestado atención a lo bueno que tú has hecho, dale un baño de gratitud a tu cerebro. Verás cómo lo refresca.

Piensa en una persona, cosa o circunstancia y reconoce su presencia positiva en tu vida. (Si son más de una, mejor.)

Acuérdate de ese amigo que te estuvo escuchando, del almuerzo tan estupendo que pudiste disfrutar, de lo que te reíste con las ocurrencias del gato, etc.



Por difícil que haya sido el día, hay cosillas que lo salvan. Dedica unos minutos a encontrarlas, que el estrés ya ha tenido demasiado protagonismo, ¿no crees?

Además, dormirte pensando en algo bueno, hace que descanses y despiertes mucho mejor. Pruébalo antes de decir que es una chorrada. Nada te cuesta.

La práctica de ese pequeño esquema puede ayudarte. Aunque, si estás muy estresado y ansioso, considera otras medidas. A ver si esto te sirve: ¿Qué haces cuando el estrés no te deja dormir bien?

Y, por supuesto, dale su tiempo a cualquier arreglo o idea que lleves a cabo para dormir mejor. Los ejercicios como el que hemos visto en esta entrada funcionan cuando se practican regularmente.

Sería raro conseguir un abdomen firme y definido haciendo cuatro abdominales. Pues esto es lo mismo.

Que Es El Cancer De Mama?

Que Es El Cancer De Mama?


¿QUÉ ES?
Las mamas o senos se componen de grasa, tejido conectivo y glandular. En este tejido se encuentran las glándulas productoras de leche de las que nacen unos 15 ó 20 conductos mamario, para transportar la leche hasta el pezón, rodeado por la areola. Estos lobulillos y conductos se encuentran en el estroma, un tejido adiposo, en el que también están los vasos sanguíneos y linfáticos. Los tejidos mamarios están conectados, además, con un grupo de ganglios linfáticos, localizados en la axila. Estos ganglios son claves para el diagnóstico del cáncer de mama, puesto que las células cancerosas se extienden a otras zonas del organismo a través del sistema linfático. Cuando se habla de ganglio centinela se alude, precisamente, al ganglio más cercano al lugar donde se localiza el cáncer.


SÍNTOMAS DE CÁNCER DE MAMA
Diversas investigaciones han encontrado un grupo de factores de riesgo, o circunstancias, que hacen a una persona más propensa para desarrollar el tumor.

Edad: el riesgo aumenta con la edad. La mayoría de cánceres de mama se produce sobre los 50 años; a los 60 el riesgo es más elevado y resulta muy poco frecuente por debajo de los 35 años, aunque también es posible.
Sexo : las mujeres son las más propensas a desarrollar cáncer de mama. Los hombres también pueden sufrirlo, pero la probabilidad es de uno por cada cien mujeres.
Antecedentes familiares : las posibilidades aumentan si una hermana, madre o hija ha sufrido esta enfermedad. Además este riesgo se eleva si el familiar que ha padecido cáncer lo ha hecho antes de la menopausia, o si ha afectado a los dos senos.
Haber sufrido otro cáncer : el riesgo de cáncer de mama aumenta si se ha sufrido previamente otro cáncer, especialmente de ovario o de colon, o un carcinoma lobular o ductal in situ (dos tipos de tumor maligno que aparecen en los lóbulos o en los conductos galactóforos de los senos, o conductos mamarios). Otro posible factor de riesgo es una hiperplasia benigna, una especie de tumor no maligno, que altera el tejido del seno.
Menopausia tardía (posterior a los 55 años)
No haber tenido hijos , o el primer parto a partir de los 30 años.
Factores medioambientales : se está investigando la posible influencia de pesticidas, campos electromagnéticos o contaminantes en agua y comida.
Estilo de vida : algunas investigaciones han hallado un posible vínculo entre el consumo de alcohol y el desarrollo de cáncer de mama.
Obesidad : A pesar de no tener ninguna constatación científica definitiva, muchos investigadores indican que seguir una dieta baja en grasas y rica en frutas y verduras, así como practicar ejercicio físico de forma regular pueden ayudar a prevenir la aparición del cáncer de mama.
Estrés : Una vida activa hasta límites excesivos no es conveniente ni beneficiosa. Llevar una vida estresante es nocivo para la salud y, en consecuencia, puede favorecer la aparición de enfermedades
THS : Ciertos investigadores indican que a partir de los 10 años con terapia hormonal sustitutiva (THS) puede aumentar el riesgo de cáncer, mientras que otros destacan que no importa durante cuánto tiempo se ha tomado en el pasado, puesto que el riesgo de cáncer existe entre las que siguen la terapia hormonal, no entre las que la siguieron en un pasado.
PREVENCIÓN
La autoexploración y las mamografías son las herramientas más útiles para encontrar bultos sospechosos en los pechos. En general, la técnica de la mamografía facilita la detección de pequeños bultos, difíciles de predecir mediante la palpación de la mama. Este tipo de prueba debe repetirse anualmente a partir de los 45 años.

TIPOS DE CÁNCER DE MAMA
No todos los bultos que aparecen en las mamas son un síntoma de cáncer. De hecho, nueve de cada diez bultos son benignos. Estos bultos no cancerosos pueden ser fibrosis o tumores de tejido conectivo y glandular, o bien, quistes o bolsas llenas de líquido. Los tumores benignos de mama (fibroadenomas) no constituyen un peligro para la vida y suelen tener fácil tratamiento. El principal tipo de cáncer de mama es el adenocarcinoma, que se produce en tejidos glandulares de cualquier parte del organismo. Los tumores específicos del seno son:

Carcinoma ductal
(localizado en los conductos). El carcicoma ductal in situ se encuadra en los conductos mamarios o galactóforos, a través de los cuales la leche llega hasta el pezón. Si no se trata, puede extenderse más allá de los conductos mamarios y originar metástasis. Por esto es muy importante detectar a tiempo su presencia, para evitar la progresión hacia el cáncer. Esta detección sólo puede realizarse a través de pruebas específicas, como una mamografía, puesto que el carcinoma in situ no suele producir ningún síntoma. El carcinoma ductal invasor, o infiltrante invade el tejido adiposo del seno, desde uno de los conductos. El carcinoma invasor es el más frecuente de los cánceres de mama; supone aproximadamente el 80 por ciento de todos los que se producen.
Carcinoma lobulillar o lobular
. Dentro de este tipo se encuentra el carcinoma lobular in situ, también llamado neoplasia lobular. El carcinoma lobular invasor sigue el mismo proceso de filtración que el carcinoma ductal invasor hacia el tejido adiposo, pero desde los lobulillos.
Cáncer inflamatorio de mama
: menos frecuente. Se trata de un cáncer bastante agresivo, que crece rápido. Se denomina inflamatorio porque las células cancerosas bloquean los vasos linfáticos y esto se manifiesta en la piel, que adquiere una apariencia gruesa y ahuecada, similar a la de una cáscara de naranja.
Otros tipos
también poco frecuentes de cáncer de mama son el mucinoso o coloide, en el que las células cancerosas producen cierta mucosidad, y el medular, un tumor infiltrante, pero con mejor pronóstico que otros cánceres invasores.
Cáncer de Paget
se propaga por la piel del pezón y de la areola. En este tipo de cáncer, la piel del pezón y de la areola aparece escamosa y rojiza, con ocasionales pérdidas de sangre. En ocasiones, la enfermedad de Paget puede estar asociada con un carcinoma in situ o infiltrante.
DIAGNÓSTICOS
La mamografía es una prueba de imagen por rayos X que detecta la presencia del tumor en la mama, antes de que sea perceptible al tacto. Al ser el mejor método de detección, los especialistas recomiendan que todas las mujeres se realicen esta prueba cada año, a partir de los 50-55 años. Estas pruebas pueden completarse con otras más específicas, para detectar la gravedad del cáncer, tales como una resonancia magnética (RM), una ultrasonografía, o una biopsia, en la que se toma parte del tejido afectado para analizar en el laboratorio las características de las células cancerosas.

TRATAMIENTOS
Existen varios tipos de tratamiento que pueden emplearse en un cáncer de mama. La terapia que se aplique depende de muchos factores, entre los que se incluye el estadio o etapa en que se encuentre el tumor, si hay o no metástasis, el tamaño del cáncer y también de cómo sean las células cancerosas. Con la clasificación realizada por los médicos se establecen el tamaño del tumor, los ganglios linfáticos afectados y el grado de metástasis o propagación a otros órganos, si es que hay. La más utilizada es el sistema TNM, creada por el Comité Conjunto Americano del Cáncer. Cada letra alude a una característica, que se define con un número:

T (tamaño) , seguido de un número del 0 al 4, se refiere al tamaño del tumor, cuanto más grande es el cáncer, mayor es el número.
N (nódulos) , del 0 al 3, hace alusión a los ganglios linfáticos que se encuentran afectados por las células cancerosas.
M (metástasis) seguida de un 0 ó 1, indica si el cáncer se ha extendido (1) o no (0) a otros órganos.
En las etapas primeras del cáncer, se recurre a la cirugía para extirpar el tumor, aunque a menudo el abordaje quirúrgico se complementa con radioterapia para eliminar las células tumorales que hayan podido escapar al bisturí. Si el cáncer se encuentra diseminado en otras zonas del organismo, se emplea la quimioterapia o la terapia hormonal. Aquí también tiene cabida la administración de radioterapia, en zonas concretas donde se encuentren localizados grupos de células cancerosas.

Cirugía . El tipo de intervención quirúrgica depende de la extensión del tumor. Si el tamaño del tumor lo permite, el cirujano puede realizar una lumpectomía, que consiste en la extirpación de parte del tejido mamario. Con la mastectomía, en cambio, se extirpa la mama por completo. Ambas intervenciones pueden requerir la erradicación de los ganglios linfáticos más próximos (situados en la axila).
Radioterapia . Es un tratamiento local, al igual que la cirugía. De hecho, en ocasiones se administra radioterapia después de una intervención quirúrgica, para eliminar las células cancerosas que no hayan sido extirpadas. La radioterapia es una eleva concentración de rayos X dirigida a un punto concreto. Al aplicar este tratamiento tras extirpar un cáncer, los médicos se aseguran de erradicar por completo el tumor.
Quimioterapia . Junto con la terapia hormonal, son los tratamientos más utilizados en cáncer de mama. Los tratamientos hormonales persiguen detener la progresión del cáncer, alterando los niveles de hormonas femeninas. En cambio, la quimioterapia erradica las células cancerosas, destruyéndolas. Estas son las principales familias de quimioterápicos empleados contra el cáncer de mama: 

- Alquilantes : actúan sobre el ADN evitando que la célula cancerosa se reproduzca. A esta familia pertenece busulfán, cisplatino, ciclofosfamida, dacarbazina, ifosfamida, mecloretamina y melfalán. 

- Antimetabolitos : interfieren en el crecimiento del ADN y del ARN celular. Se encuentran en este grupo: 5-fluoracilo, metotrexato, gemcitabina, citarabina y fludarabina. 

- Antibióticos antitumorales : actúan en el ADN deteniendo la acción de ciertas enzimas causantes de la mitosis (división por la que se reproducen las células). Algunos de ellos son la bleomicina, dactinomicina, daunorubicina, doxorrubicina e idarrubicina. 

- Inhibidores de la mitosis : son sustancias de origen natural que frenan la mitosis (fórmula de reproducción celular). Estos inhibidores incluyen el paclitaxel, docetaxel, etoposida, vinblastina, vincristina y vinorelbina. La quimioterapia se administra generalmente por vía intravenosa , aunque algunas veces pueden darse quimioterápicos por vía oral o incluso intramuscular. Normalmente se deja de una a cuatro semanas entre una administración y otra de quimio. Estos ciclos o cursos los establece el oncólogo según el grado de enfermedad y la tolerancia a los efectos secundarios de la quimioterapia.
Terapia hormonal: 

Tamoxifeno: constituye el tratamiento hormonal utilizado con más frecuencia en el cáncer de mama. Este fármaco evita la liberación de estrógenos, con el fin de que las células afectadas por el cáncer no sigan extendiéndose. 

Toremifeno: al igual que el tamoxifeno, es un modulador del receptor estrógenico y parece haber demostrado eficacia en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer de mama. 

Progestágenos: estas hormonas se producen de forma natural en el organismo de las mujeres, pero sus derivados artificiales pueden ser útiles en determinados tumores de mama. Junto con los progestágenos, otras terapias hormonales pueden ser la aromatasa, los análagos de la LHRH y la somatostatina, estos últimos suelen utilizarse entre las pacientes postmenospáusicas.
OTROS DATOS
Efectos secundarios del tratamiento

Náuseas y vómitos : para evitarlos se pueden requerir medicamentos antieméticos (contra los vómitos). El médico le indicará no sólo los que debe tomar antes de la sesión de quimio, sino también los que tendrá que tomar en su casa. Procure beber mucho líquido, pues es útil frente a las náuseas. Irán remitiendo cuando pasen unos días tras el tratamiento.
Pérdida de cabello : a pesar de no ser un efecto grave, es motivo de angustia e insatisfacción para la mayoría de las pacientes, pues influye en la percepción de su propia imagen. Generalmente, la caída del cabello comienza a las dos o tres semanas del primer ciclo de terapia, remite al finalizar el tratamiento y el pelo vuelve a crecer a su velocidad normal.
Irritaciones en la boca : con la quimioterapia son frecuentes las mucosistis o irritaciones bucales. Es un trastorno más molesto que preocupante pues produce ardores en la boca. Para reducir esta alteración se recomienda extremar la higiene bucal y emplear cepillos de dientes con cerdas suaves, que no dañen las encías. También ayudan los enjuagues antisépticos.
Anemia : uno de los efectos secundarios más importantes en la quimioterapia es la reducción de la cantidad de glóbulos rojos en sangre. La anemia se manifiesta a través del cansancio, la debilidad y la palidez extrema. En ocasiones puede requerir una transfusión de sangre. También puede aparecer plaquetopenia o disminución excesiva de las plaquetas (las células sanguíneas que coagulan la sangre en caso de heridas). Este efecto produce un aumento de los hematomas (cardenales) o sangrado en encías y nariz.
Neutropenia : es otro de los efectos más vigilados por los médicos debido a la gravedad. Consiste en la reducción de los glóbulos blancos o leucocitos (las células que nos defienden de la intrusión de elementos patógenos, como virus o bacterias). La neutropenia favorece la aparición de infecciones (fiebre, infección de orina, dolor de garganta). Cáncer de mama en hombres Uno de cada 100 casos de cáncer de mama se produce en un varón. 
Pese a que la frecuencia es menor que entre las mujeres, los hombres que sufren un cáncer de mama suelen tener un peor pronóstico de la enfermedad. Esta diferencia no se debe a que el tumor mamario en los hombres sea de un peor tipo, sino sencillamente a que se diagnostica bastante más tarde que entre las mujeres sobre todo por desinformación. 
El riesgo de que un hombre desarrolle cáncer de mama aumenta si lo ha padecido alguien en su familia directa y también si ha sufrido el llamado síndrome de Klinefelter, una alteración por la que no se produce testosterona. Otros factores de riesgo son haber padecido enfermedades testiculares o sufrir sobrepeso. Los tratamientos que recibe un varón afectado por este tumor son los mismos que los aplicados a las mujeres.

A Que Horas Tienes Mas Energia

¿A qué horas tienes más energía?



Tener tiempo disponible para realizar un trabajo sirve de poco cuando te falta la energía que precisas. Por eso, gestionar tu energía es tan importante como gestionar el tiempo.

¿Sabes tú a qué horas del día eres más productivo? ¿Cuándo tienes más energía?


Hay personas que son más productivas a primera hora de la mañana; otras, a media mañana; otras, por la noche.

Eso, dando por hecho que se cuiden aspectos básicos, como: dormir, comer, hidratarse bien y hacer actividad física. O no tan básicos, como añadir a lo largo del día actividades para reponer la energía. Por ejemplo, meditar o jugar para despejarte un ratito.


En mi caso, las horas en las que noto que tengo más energía son las de la mañana. Más o menos, entre las 8 y las 12. A partir de ahí, va decreciendo.

Un rato después de comer, siento otro pequeño pico de energía. Pero, cuando dan las 7 de la tarde, no doy más. Aunque tenga tiempo disponible, ni la cabeza ni el resto del cuerpo me siguen…

Sabiendo eso puedo distribuir mejor las tareas. Las más complicadas, que exigen más concentración, las destino a las mañanas.

Claro que en este tema no hay que ser tan rígidos. La mayoría de los días ésas son las horas en las que más rindo; sobre todo en las de la mañana. Sin embargo, hay mañanas y días completos en los que no doy pie con bola. Y tardes en las que estoy pletórica de energía (muy poquitas).

Los días más flojos intento sacarlos adelante reduciendo la lista de pendientes a lo esencial, trabajando en bloques de tiempo, insertando descansos frecuentes, etc. Y, además, reservando una parte para hacer una actividad que me guste mucho y yéndome pronto a dormir.

Con esa receta, al día siguiente suelo recuperar el ritmo. Ya, ya… Esto es distinto para cada persona.

Por eso, te recomiendo que observes cuándo y en qué condiciones tienes más energía a lo largo de la jornada, si es que no lo has hecho. Y qué te funciona mejor para reponerte cuando estás de capa caída.

En esto, como en otras cuestiones, conocerte a ti mismo es una gran ventaja.

10 Beneficios de la Danza

10 Beneficios de la Danza



1. Siempre joven

La Danza es un excelente ejercicio cardiovascular; aumenta nuestra capacidad pulmonar, la flexibilidad y firmeza de los músculos; educa nuestros hábitos posturales, etc.

¡Claro que es una estupenda opción para mantenerse joven!

2. Huesos fuertes, articulaciones lubricadas

La Danza ayuda en la prevención y el tratamiento de la osteoporosis. Cuestión a tener en cuenta, especialmente, por las mujeres que hayan pasado la menopausia. Además, mantiene las articulaciones lubricadas, cosa que ayuda a prevenir la artritis.


3. Gasto calórico

Bailando se queman calorías. Más calorías, cuanto más intenso y rápido sea el baile. Naturalmente, no es lo mismo bailar un vals lento que una salsa frenética.

4. Se nota en la sangre

No estamos hablando de pasión, sino de colesterol. Bailar aumenta los niveles del llamado colesterol bueno (HDL) y disminuye los del malo (LDL). A las personas con diabetes, además, les ayuda a controlar el nivel de glucosa en sangre.

5. El cerebro también trabaja

Dependiendo de la Danza, también se hace ejercicio mental mientras se recuerdan los pasos y estamos concentrados para no meter la pata de mala manera.

6. Equilibrio y coordinación

Hay que mantener el equilibrio en multitud de posiciones diferentes (según la danza que se practique). Esto ayuda a fortalecer los músculos, disminuyendo la propensión a determinadas lesiones en nuestra vida cotidiana. Y, de paso, se mejoran la coordinación y los reflejos.

7. Interacción social

Además de ser un entretenimiento y un estupendo ejercicio físico, la danza puede constituir una oportunidad para relacionarnos con otros, incluso para hacer nuevas amistades.

8. Diversidad cultural

La danza une. Personas muy diferentes, de procedencias diversas pueden moverse al ritmo de una misma pieza. Esto abre la mente y expande el espíritu.

9. Una invitación para ponerse guapos

Antes de bailar en público, la persona cuida de su aspecto. Para empezar, va bien aseada. No sea que, después de dar cuatro coletazos, su pareja o los de cerca huyan por el olor que desprende. Es broma, pero lo habitual es ponerse guapos antes de salir a bailar, ¿o no?

10. Feliz, feliz en tu día

Gracias al subidón de endorfinas propiciado por la danza, estamos de mejor humor y combatimos eficazmente el estrés y otras neuras.